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Dani Johnson
Los desafíos forman el carácter, no cabe duda, y nos hacen aprender de nuestras debilidades para poderlas vencer.

Pero pasar de vivir en la calle a ser una multimillonaria podría parecer algo casi imposible. Sin embargo, Dany Johnson nos enseña que por más que luzca oscuro nuestro presente siempre hay un mañana luminoso.

Y por eso, que ella es nuestra heroína.

La vida de Dani Johnson no pintaba nada bien en 1990, como mesera en bar de Hawaii apenas tenía para vivir. Muchos de sus días durmió en su auto, luchando contra su adicción, según relata Maseena Ziegler en Forbes.

Hasta que llegó el día en que tocó fondo.

Curiosamente era la Navidad de 1990, cuando decidió que su vida no podía seguir así. Que su historia marcada por su tormentosa niñez que la llevaron a intentarse suicidar a la temprana edad de 6 debía terminar ahí.

Esa poderosa determinación pronto se vio resquebrajada por el ¿Cómo?

A simple vista

Con dos dólares, tres centavos en el bolsillo y una deuda de 35 mil, cualquier esperanza puede morir de golpe.

La respuesta la esperaba acumulando polvo en el asiento trasero de su vehículo. Entre sus pocas cosas había un método para bajar de peso que había adquirido hace algún tiempo.

Johnson pensó que podría empezar a distribuir ese producto en Hawaii. Así que llamó a la compañía, sólo para que le dijeran que necesitaba una licencia y un montón de dinero que no tenía para poder hacerlo.

Dani ante ese escenario decidió ser proactiva. Empezó a hacer a mano sencillos ‘volantes’ en hojas de papel, donde puso un número de teléfono de un buzón de voz que alquiló por unos dólares.

Los pegó en la oficina de correos, un lugar donde seguramente alguien los vería.

Ahora sólo le quedaba esperar que todo saliera bien. Con los dedos cruzados y el miedo en el estómago a las pocas horas tenía 24 mensajes.

Sabía que tenía que lograr que esas 24 personas le dijeran que sí o de lo contrario tendría que volver a la calle.

Sin embargo, pronto se dio cuenta que nos sabía qué decir o preguntar.

Así que llamó a un centro de control de peso cuya publicidad estaba presente en cada rincón. Tomó nota de cada pregunta que le hacían y puso ‘manos a la obra’. Increíblemente al final del aquel día todos le habían dicho que sí.

Para el final de aquel mes, había recibido 4,000 dólares de personas que nunca la habían visto.

Pese a su dislexia y a no haber pisado la universidad, Dany se dio cuenta que podía conectar con la gente, escucharlas y darles una solución a sus problemas.

Como no tenía ningún domicilio donde recibir la mercancía, le pidió al dueño de una licorería que le permitiera dar su dirección. Así empezó a cubrir los pedidos de cada uno de sus clientes.

Llena de emoción e impulsada por la energía de la gente que compartía sus logros con ella, cerró aquel año con cuarto de millón de dólares.

Para el segundo, abrió 18 centros para el control de peso. Y en 1996 vendió su negocio convirtiéndose en multimillonaria.

Hoy Dani Johnson es aún mas rica que antes, dirige 5 compañías y viaja a través del mundo en su jet privado ayudando a los demás.

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